
Sin duda una de las películas básicas de mi vida. Reconozco que el argumento tiene sus lagunas (que se notaban mucho menos antes de las horribles secuelas), y que la interpretación de los actores tenía sus altibajos (el doblaje tampoco ayudaba, y reconozcamos que Christopher Lambert nunca se ha destacado por ser un actor muy afortunado), pero aún así marcó un antes y un después. Nunca habíamos visto conjugar así una trama policiaca con una historia fantástica medieval. Una pasada que nos dejó alucinando, soñando con comprarnos una gabardina de esas largas color beige y ejem, una espada de metro cincuenta.
Además fue el primer (creo) papel de Sean Connery en plan maduro interesante y mi primer contacto con Queen (peazo banda sonora: A kind og Magic).
En resumen: imprescindible, tanto como totalmente prohibido intentar ver la segunda, tercera parte, la serie de Tv y toda la mierdecilla de secuelas que han intentado sacar posteriormente, ya lo decían ellos: Sólo puede quedar uno (la primera parte).



