
El compañero Nacho Savater me ha retado a escribir sobre el materialismo histórico, y como no sé decirle que no, aquí estoy, poniendo negro sobre blanco la teoría preferida de mis ex-compis de EU.
Tengo que reconocer que después de muchos año militando en Eu sólo consiguieron que me leyera el Manifiesto Comunista, y que lo abandoné sin terminar porque me pareció un tostón super evidente y completamente desfasado (que sí, que en su momento tuvo que ser la bomba, que de eso no me cabe duda, pero que hace ya unos años que no es un bestseller, vamos). Del materialismo histórico ni me interesé en escucharles ni en leer, me hice a la idea de lo que era, y bien, pues vale, pero vamos, que no me va la filosofía política.
No sé si habría que explicar qué es el materialismo y en concreto el histórico, pero me tomaré la licencia de resumir ambos conceptos brevemente.
El materialismo es creer que el mundo no evoluciona por algo “etereo” (ya sea dios, ya sean ideas, el destino, etc), si no por algo material, por hechos que causan otros hechos, etc.
El materialismo dialéctico sería la teoría que lanzarían Marx y Hegel -aunque nunca la llamaron así-, y que evolucionaría Lenin entre otros: es la base filosófica del marxismo. Consiste en no creer que todo está designado por un dios, si no que todo evoluciona por el diálogo, basándose en la fórmula tesis-antítesis-síntesis (la síntesis se supone que se convierte en una nueva tesis y el proceso continúa hasta el infinito). Así pues se podría relacionar rápidamente con la concepción científica del mundo en contra de la espiritual o religiosa.
Vale, nivel 2: materialismo histórico. Marx planteó que el mundo cambiaba porque cambiaban sus procesos de producción, y estos cambiaban cuando se “agotaban”, y entonces se pasaba a otro modelo de producción, y a consecuencia de este cambio, cambiaban la perspectivas sociales e ideológicas de las sociedades. Por ejemplo, del esclavismo se pasó al feudalismo, de éste al capitalismo, y de éste -teóricamente- se pasa al socialismo, que sería el paso previo para llegar al comunismo. Eduardo Galeano escribió “el socialismo es el camino más largo para llegar del capitalismo al capitalismo” jeje (siempre me gustó la frase).
En resumidas cuentas, que la revolución que se da de un paso a otro es consecuencia de que las relaciones económicas y de producción llegan a su límite, se genera una explosión-conflicto y en consecuencia surgen las ideas para resolverlo. Vamos, que si pensamos en cambiar el sistema capitalista es porque éste ya ha caducado y se está produciendo la consecuencia: unas ideologías políticas, expresiones artísticas, teorías filosóficas… encaminadas a desbancarlo (y según Marx en dirección al socialismo).
Bufff… a mi la verdad es que no le veo la gracia por ningún sitio. Me parece un debate super denso, pero bueno, es lo que tiene aceptar los retos.
Mi opinión al respecto: pues que ni bien ni mal, que me parece una teoría filosófica más. Que si el sistema entra en crisis es que va a cambiar al socialismo: lo dudo mucho; que el capitalismo se acabará y cambiará a otro sistema, es muy posible, a no ser que no haya antítesis efectiva al capitalismo y no llegamos a la nueva síntesis (digamos que el capitalismo sea la cima de la montaña). Que si surgen ideologías contrarias al capitalismo es consecuencia de que éste está obsoleto, bueno, puede ser, pero llevamos dos siglos con la misma matraca, hemos vivido crisis de todos los colores, económicas, bélicas, filosóficas… y aquí seguimos.
Yo más bien creo que siempre hay gente que está en desacuerdo del sistema que impere, y que por circunstancias variables -e incluso fortuitas- en ocasiones logran cambiar el sistema (aunque no todos los demás que vivían bajo el antiguo sistema tuvieran conciencia de que había llegado su hora).
Amigo Nacho, no sé a dónde querías dirigir el debate, así que te cedo la palabra, es un tema muy extenso. Paso palabra.




Para que los lectores habituales no huyan despavoridos de este interesante blog por mi culpa, no me voy a extender mucho en la contestación: mi intención no era como ha hecho con buen criterio el administrador hacer una crítica directa al planteamiento principal del materialismo histórico: cualquier persona con un poco de criterio y sin nociones de filosofía política puede darse cuenta del fiasco pragmático del historicismo; lo mío iba un poco más allá (o más aca): el error del materialismo histórico está ya en su premisa no en su meollo: el materialismo marxista (aunque lo enunció Engels) cree descubrir leyes históricas inexorables. Esto es una falacia auténtica: el curso de la historia humana está fuertemente influido por el crecimiento de los conocimientos, por tanto la creencia en un destino histórico es pura superstición, ya que no puede haber predicción del curso de la historia humana.
Además, para el enfoque del materialismo histórico, el hombre individual aparece como un instrumento casi insignificante dentro del tablero general del desarrollo humano: lo que importa son las ‘Grandes Naciones’ o bien las ‘Grandes Clases’… por tanto, se podría predecir las evoluciones futuras de la Humanidad y suministrar consejos prácticos acerca de las decisiones políticas que pueden tener éxito o que están abocadas al fracaso. El historicismo pretende proporcionar una presciencia política con validez científica acerca de lo que vendrá, del futuro de la sociedad.
Esta errónea teoria de Marx (por otra parte una de las cabezas más potentes del pensamiento de todos los tiempos) coloca a la historia como la instancia moral que juzga lo bueno y lo malo y por tanto considera que esta actitud es la antítesis de una actitud ‘responsable’ del ser humano: en el mismo sentido en que lo somos del destino que hemos dado a cada una de nuestras vidas y en admitir que solamente nuestra conciencia puede juzgarnos y no nuestra historia pasada en el mundo (otra consecuencia maligna del materialismo histórico sería la fuente primordial del totalitarismo político como desgraciadamente sufrieron durante setenta años –y aún sufren– un buen número de paises en base a una idea utópica del ‘reino de la libertad y la paz’ a través de la destrucción del Estado y la disolución de la lucha de clases y su intento ‘holista’ de cambiar de raíz, absolutamente todo orden social).
Ya para terminar, otra arista equivocada del materialismo marxista es considerar esta teoría (que no estaría mal como punto de toque del modelo capitalista) como una ciencia: ya Popper demostró en su genial ‘La sociedad abierta y sus enemigos’ que es imposible catalogar de científica esta teoría por la elemental negación de llevar al tribunal de la experiencia estos postulados, es decir, no puede ser falsada (punto clave de cualquier teoría científica, por otro lado).
En fin, admito que es un tema árido y aun pesado… pero de vez en cuando, creo yo, no viene mal discutir de los valores que subyacen en nuestra ideología, y de por qué los tenemos y si hemos hecho una revisión crítica de los mimos.
La siguiente ocasión propondré, para compensar, un tema mucho más liviano: si Belén Esteban debe volver con Jesulín o no…