
Cuando la SGAE empezó a cobrar canon por cualquier que pudiera contener -supuestamente- música “pirata” de uno de sus autores, recuerdo que entre los ejemplos que poníamos para despotricar sobre el curioso “sindicato” de autores era el de las bibliotecas. Siempre comentábamos que en las bibliotecas de Alicante, por ejemplo, había una sección de CD’s que podías coger prestados como si fueran libros (o sea, gratis)… y claro, nadie podía asegurar que no te lo grabaras. Se sobreentendía que no podía hacer gran daño a la industria porque si -normalmente- sólo hay una copia de cada CD, como mucho unas 300 personas al año (una al día restando domingos y festivos), podía hacerse con el CD… si hablamos de discos de autores que venden 50.000 ó 100.000 copias, y que la mayoría de las veces la mayor parte de la venta se realiza en el momento que se pone de moda, no un año después, pues poca importancia tiene y es un servicio del estado para la difusión de la cultura, sobre todo para la gente que le guste la música y no pudiera gastarse 2.000 ó 3.000 pesetas por CD en aquella época (a los que nos gusta mucho la música, sobre todo cuando somos adolescentes y no tenemos un duro, no nos vale con poder comprarnos un CD al mes o cada dos meses).
Por supuesto, ni mencionábamos el ejemplo de los libros, porque nos parecía tan evidentemente absurdo que las bibliotecas pudieran representar una merma de los beneficios de la industria del libro que ni se nos pasaba por la cabeza.
Ahora la SGAE pide 0′20 céntimos por cada libro prestado en una biblioteca. Y no es que simbolize un gran desembolso, seguro que hasta el más pobre podría asumir ese desembolso por el placer de leer un libro, pero es muy simbólico al punto al que estamos llegando. Precisamente los libros se supone que tienen el IVA más bajo posible para protegerlos por parte del estado, para defender y facilitar la difusión de la cultura. Que la SGAE quiera sacar tajada de algo tan sagrado e inocente como las bibliotecas sólo demuestra su ansia desmedida de recaudación, le cueste a quien le cueste.
Aquí os dejo el enlace al manifiesto de José Luis Sampedro leído frente a la Biblioteca Nacional. http://canaldocumentados.lacoctelera.net/post/2007/07/11/canon-sobre-prestamo-libros-




Hola, Jorge,
sigo con interés el debate sobre la Propiedad Intelectual y veo un defecto de partida, que es la concepción de la cultura que aun se tiene, como de algo “etéreo” que cae del cielo.
La cultura, como la electricidad o la moda se concreta con trabajadores/as y empresas. Un libro o una canción los escribe alguien. Y cuanta mayor sea la profesionalidad, mejor. Esa profesionalidad exige convenios justos.
Tú quizás cobres nómina o vayas por comisión, así como un electricista cobra por trabajo realizado, a tanto la hora. Los trabajadores de ámbitos culturales suelen cobrar por porcentaje de ventas (un porcentaje bajo, nunca superior al 10% en el mejor de los casos).
Hablo con conocimiento de causa. Fui editora y vi las condiciones de trabajo del sector, muy precarias. Ahora no sólo te “joden” los empresarios sino que el público en general quiere dejar de pagar.
Si Marx levantara la cabeza hablaría de explotación pura y dura.
Para un pequeño porcentaje de músicos (el cine es otra cosa) o escritores (pocos) que viven muy bien o bien, la gran mayoría van tirando…
Besos.
Hola,
llevo más de 15 años metido en el mundo de la música (entre ellos 5 años realizando un fanzine-revista sobre música alternativa con gran cantidad de importancia en los grupos de base, dos años en un programa de radio, otros 5 de DJ, y más de un centenar de conciertos organizados como manager o simple organizador): quiero decirte, sé de que hablo.
Durante todo este tiempo yo he sido (y seré) el principal defensor de que los grupos deben cobrar un salario justo por su trabajo, ya que no es un trabajo tan agradable como pudiera parecer (hasta las drogas, sexo y rock and roll acaban cansando… ;D). Eso por supuesto. Y que nadie lo ponga en duda: han de cobrar por su trabajo y por su creatividad (el que quiera hacer cultura popular non-profit siempre está a tiempo de renunciar a cobrar o donarlo a Greenpeace).
Otra historia muy distinta es el tema de la SGAE, en todo este tiempo de contacto directo con los grupos de base ninguno había obtenido ningún beneficio de la SGAE a parte de un montón de quebraderos de cabeza (como que cobren por ellos en conciertos benéficos donde ellos renunciaban a cobrar, o que les cobren un canon por editar sus propios CD’s, o que tengan que pagar por “sindicarse” sí o sí)… miento: sólo uno me habló bien, y cuando ya no era precisamente un grupo de base, sino que había sobrepasado las 50.000 copias vendidas. Por otro lado los royalties de los discos vendidos no les representaba más que una parte infinitesimal de sus beneficios, que se basaban sobre todo en los directos.
En cualquier caso no creo que a ningún grupo de música (o autor de libro) le dañe el que su obra esté en una fonoteca o biblioteca pública. Eso es difusión de la cultura, no piratería.
Creo que hay un gran abismo entre aprovecharse de los músicos y escritores y el abuso que realiza la SGAE continuamente.
PD: Si Marx levantara la cabeza… sería un zombie.