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el blog de jorge cuervo · notodovaleArchivos para Literatura
La vida por delante

Cuando me dijeron que tenía entradas para ir a ver una obra de teatro me alegré, buena excusa para cerrar un poco antes la tienda y culturizarme un poco, que hacía tiempo que no pisaba el Principal, con lo aficionado que fui en su momento. Luego me informaron que era una obra de Concha Velasco, y eso me restó un poco de alegría, relacioné a la actriz con su vena más ligera, y erré.
La obra está basada en una obra de Roman Gary, y a su vez en la adaptación teatral que se hizo de la misma en Francia por Xavier Jaillard. Aunque en la misma aparecen cuatro personajes, en realidad dos de ellos son circunstanciales, y las casi dos horas de obra -sin interrupción- se resumen a un diálogo entre Concha Velasco (Madame Rosa) y Rubén de Eguía (Momo).
Ella interpreta a una ex-puta, judía, superviviente de los campos de concentración nazis, que se dedica a cuidar de los hijos de otras compañeras de profesión que no pueden cuidarlos (los “hijos de puta”). Momo es uno de estos últimos, de hecho, el último que queda a su cargo, porque Madame Rosa tiene ya sus años.
La obra gira en torno a la vida en común de estos personajes, de como Momo deja atrás la adolescencia y comienza a descubrir la vida, y como Rosa empieza el camino de vuelta de la vida, cada día recogiéndose más, cada día teniendo más temor a sus fantasmas.
Llega un punto en que terminas por aceptar que la obra no es muy cómica, que les ha quedado poco chistosa para ser una comedia, más bien tirando a aburrida. Hasta que llegan los minutos finales y te das cuenta de que no es una comedia, sino un drama espectacularmente sensible, que se ha hecho hueco en ti poco a poco y, de repente, te pega un zarpazo desolador. Y mientras todo eso se desarrolla, van colocándote unas reflexiones de los personajes, a priori comentarios sin importancia, sencillas explicaciones sobre la vida, la religión, el estado, la prostitución, el racismo, la eutanasia… poco a poco vas asimilando que no son comentarios sin más, que están cargados de un razonamiento primario, sencillo y contundente, ahondando en las raices más básicas. Realmente, muy buena.
Increible por cierto, Concha Velasco que, con 70 años, la tienen que seguir caracterizando de anciana, y ni con la magia del maquillaje y del vestuario teatral consiguen que lo parezca.
De Alicante ya han salido -sólo tres días tenían programados-, pero si eres de otra ciudad y pasan por ella, no te prives de esta obra.
El cuento número Trece

Si os digo que es una novela ambientada en la Inglaterra rural, con caserones victorianos, familias de rancio abolengo, amas de llaves, jardineros que recortan setos con fantásticas formas, lluvia, libros a los que les falta un capítulo, niebla, bibliotecas, historias de familia ocultas durante años, hijos ilegítimos, gemelas, pastelillos, misterios, fantasmas… si os digo la verdad, sólo falta el mayordomo para completar la lista de estereotipos, y aún así, pese a todo, o precisamente gracias a todo ello, es una novela excitante, que te engancha desde el primer momento y que tiene un final (o varios) que no consigues imaginarte.
Muy buena. Vale la pena dedicarle unos días a la ópera prima de Diane Setterfield, una profesora de literatura que ha deslumbrado al mundo con esta novela.
El peso del agua

Me acabo de leer una novela de Anita Shreve, El peso del agua. Es bastante entretenida, sobre todo porque es una historia de celos y asesinatos basada en unos hechos reales acontecidos a finales del siglo XIX. La acción se desarrolla en las Islas Shoals, siete islas del estado de New Hampshire, muy cercano a Canadá; donde nos relata la vida de una familia de pescadores en aquella época, como únicos habitantes de una de esas islitas, atravesando duros inviernos compartiendo una miserable casa de prácticamente una única habitación, sin ningún entretenimiento ni comunicación con el exterior… imaginaros que debía ser para volverse locos… o para matar a alguien.
Luego me he enterado que hay una película basada en el libro, interpretada por Sean Penn.
La verdad es que me gusta más la historia y el planteamiento que el libro en si, que no consigue transmitirte esa sensación de frío, soledad y humedad que lo hubieran convertido en una obra maestra.
El nombre del viento

Buenos tiempos para la novela de fantasía medieval. No me podia creer que teniendo tan reciente el subidón de haberme leido cinco volúmenes de Canción de hielo y fuego, pudiera sorprenderme tanto otro libro del mismo estilo.
El autor, Patrick Rothfuss, sorprende porque es el primer libro que escribe en su vida… pero que ha tardado 14 años en terminarlo. Lo quieren comparar con Tolkien, pero quizá sea una comparación demasiado simplona. Me recuerda más a R.R. Martin en el sentido de dar sólo pequeños aderezos de magia y fantasia a historias simplemente buenas, desarrolladas en mundos imaginarios en los que consigues aterrizar suavemente a las pocas páginas, sin más complicaciones ni malabarismos que los necesarios para contar la historia de un personaje peculiar, Kvothe.
Me gusta este estilo de fantasía en el que la magia se trata de racionalizar y explicar como una ciencia más, en el que las leyendas son historias sencillas muchas veces contadas y por tanto muy deformadas, pero siempre con una base de realidad. Me gusta este personaje, este mundo y este escritor. Espero que los dos volúmenes de la triología restantes no tarde otros 28 años en terminarlos.
Incendié la ciudad de Trebon.
He pasado la noche con Felurian y he despertado vivo y cuerdo.
Me expulsaron de la Universidad a una edad a la que a la mayoría todavía no los dejan entrar.
He recorrido de noche caminos de los que otros no se atreven a hablar ni siquiera de día.
He hablado con dioses, he amado a mujeres y he escrito canciones que hacen llorar a los bardos.
Quizá hayas oído hablar de mí. »
El cerebro femenino

Alucinado me he quedado con la lectura de este libro. La autora, Louanne Brizendine -doctora en medicina y neuropsiquiatría- confecciona una guía de las relaciones que tienen los cambios físicos en el cuerpo y en el cerebro de la mujer a lo largo de su vida con los efectos en su estado de ánimo, su comportamiento y sus posibles reacciones ante distintos problemas.
Te deja estupefacto porque estás acostumbrado a escuchar las dos teorías sobre las mujeres que circulan por la sociedad: la machista que dice que son diferentes a los hombres (preferiblemente inferiores) y que sus reacciones son producto de que les falta un buen polvo o de que tienen la regla; y por otro lado la feminista radical que afirma que son exactamente iguales que los hombres (bueno, un poco más inteligentes y sensibles que ellos), pero sin ninguna diferencia real. La autora desmonta todos estos supuestos basándose no en estudios sociológicos o psicológicos, sino puramente médicos: tantas hormonas por aquí producen tales efectos porque se ha demostrado en este, este y este experimento, la reducción de estrógeno en tal etapa vital produce los siguientes efectos… así, tal cual, como suena de duro: ciencia 100%.
Y yo, pues muy contento de que mi compañera Bárbara me recomendara encarecidamente que me lo leyera: porque muchas veces queremos ser como ángeles y no lo somos, y lo único que conseguimos es confundirnos y tener a nuestras hormonas y nuestro cerebro intentando encontrar el manual de instrucciones para saber por qué actuamos como actuamos.
En definitiva, una lectura muy recomendada tanto para hombres como para mujeres, para saber donde estamos y saber de qué partimos para poder obtener una igualdad laboral y social (no hormonal) más rápida y positivamente.
La SGAE y las bibliotecas

Cuando la SGAE empezó a cobrar canon por cualquier que pudiera contener -supuestamente- música “pirata” de uno de sus autores, recuerdo que entre los ejemplos que poníamos para despotricar sobre el curioso “sindicato” de autores era el de las bibliotecas. Siempre comentábamos que en las bibliotecas de Alicante, por ejemplo, había una sección de CD’s que podías coger prestados como si fueran libros (o sea, gratis)… y claro, nadie podía asegurar que no te lo grabaras. Se sobreentendía que no podía hacer gran daño a la industria porque si -normalmente- sólo hay una copia de cada CD, como mucho unas 300 personas al año (una al día restando domingos y festivos), podía hacerse con el CD… si hablamos de discos de autores que venden 50.000 ó 100.000 copias, y que la mayoría de las veces la mayor parte de la venta se realiza en el momento que se pone de moda, no un año después, pues poca importancia tiene y es un servicio del estado para la difusión de la cultura, sobre todo para la gente que le guste la música y no pudiera gastarse 2.000 ó 3.000 pesetas por CD en aquella época (a los que nos gusta mucho la música, sobre todo cuando somos adolescentes y no tenemos un duro, no nos vale con poder comprarnos un CD al mes o cada dos meses).
Por supuesto, ni mencionábamos el ejemplo de los libros, porque nos parecía tan evidentemente absurdo que las bibliotecas pudieran representar una merma de los beneficios de la industria del libro que ni se nos pasaba por la cabeza.
Ahora la SGAE pide 0′20 céntimos por cada libro prestado en una biblioteca. Y no es que simbolize un gran desembolso, seguro que hasta el más pobre podría asumir ese desembolso por el placer de leer un libro, pero es muy simbólico al punto al que estamos llegando. Precisamente los libros se supone que tienen el IVA más bajo posible para protegerlos por parte del estado, para defender y facilitar la difusión de la cultura. Que la SGAE quiera sacar tajada de algo tan sagrado e inocente como las bibliotecas sólo demuestra su ansia desmedida de recaudación, le cueste a quien le cueste.
Aquí os dejo el enlace al manifiesto de José Luis Sampedro leído frente a la Biblioteca Nacional. http://canaldocumentados.lacoctelera.net/post/2007/07/11/canon-sobre-prestamo-libros-
La reina en el palacio de las corrientes de aire

¡Ya me lo he leido! Devoradas las tres partes de Millenium, probablemente una saga policiaca que pasará a la historia de la novela negra.
Repasando la triología me gusta más si la observo completa, como el autor ha recreado en cada parte un estilo diferente de la clásica novela negra: desde la primera parte con el estilo tradicional de búsqueda del asesino en un sitio cerrado, tipo 10 negritos, pero con el aliciente de ser un asesinato cometido hace muchísimos años; una segunda parte de estilo conspirativo, con agentes secretos, la sombra de la KGB, prostitución y acción; y una tercera parte de estilo más judicial (y no hablo más para que no me matéis los que lo estéis leyendo todavía). Una pasada de combinación.
Lástima que el autor no viera el éxito de su obra, y que -por lo que parece- el dinero de las mismas no vaya a ir destinado a quien el hubiera querido… vaya mala suerte.
Vázquez Montalbán en Público

Desde este próximo domingo, en Público te dan una novela de Vázquez Montalbán junto al periódico por un total de 2 euros. Si eres fiel dominguero al diario, al final te puedes hacer con una buena selección de sus obras.
De las que regalan he leido tres, dos de ellas no son gran cosa, pero la de Autobiografía del General Franco es una auténtica pasada.
V. Montalbán fue un prolífico escritor, militante del PSUC en su momento y posteriormente de Iniciativa per Catalunya; ganó entre otros el Premio Nacional de las Letras Españolas y el Colegio de Periodistas de Catalunya tiene desde 2004 un premio internacional de periodismo con su nombre; y es que también destacó como periodista en medios como El País o Interviú, además de otros medios ya desaparecidos. Como anécdota, estuvo en la cárcel por actividades antifranquistas y en Barcelona han puesto su nombre a una plaza.
Es un personaje y escritor interesante: os recomiendo que le déis una oportunidad y luego lo comentamos. Yo llevo persiguiendo desde hace un tiempo un libro suyo: Marcos, el señor de los espejos, que trata sobre el subcomandante Marcos, pero está agotadísimo y Público tampoco lo va a regalar, así que habrá que esperar a una reedición (con tantos libros que se editan al año y que difícil es conseguir algunos pasado un tiempo de su publicación, redios).
Archipiélago Gulag I

Hace poco le regalaron a mi compañera Archipiélago Gulag I. Había oído hablar del libro, y dado que ella está enganchada con una serie de libros, me he colado y lo he empezado a leer.
Al principio no había caído en el detalle del I, pero efectivamente se trata de una trilogía. Teniendo en cuenta que este primer volumen alcanza cómodamente las 800 páginas, estamos hablando de unas cuantas horas de lectura.
Está redactado entre los años 50 y 60, por un ex confinado a uno de los famosos (¿o no tan famosos?) gulags. Para los que desconozcan el término, se trata del nombre con que se denominaba a los campos de concentración y de trabajos forzados (campo de trabajo correctivo oficialmente) que se montaron en la URSS durante el comunismo. Se calcula que sólo en 1953 habitaban en ellos unos 25 millones de presos.
En las 300 páginas que llevo, por ahora el autor se ha limitado a exponer las razones por las cuales podías ser encarcelado y los medios por los cuales te declarabas culpable (sí, te declarabas, casi siempre confesabas al final). Aparte de ser autobiográfico, porque el autor lo vivió en primera persona como he comentado (era un cargo militar cuando lo apresaron), también recoge los testimonios de unos 150 presos que le relataron sus experiencias.
Por ahora es tan horrible lo que cuenta que llega a hacer gracia de lo grotesco que es. Me reservo a comentarlo más extensamente cuando termine de leerlo, pero os dejo este aperitivo por si alguno os animáis y me queréis acompañar en la lectura.
Personas y personos
Me han provocado a escribir sobre el tema del lenguaje no sexista, ya sabéis, eso de chicos y chicas, ciudadanos y ciudadanas, etc
El caso es que el castellano, tal cual funcionan las normas hoy por hoy, con escribir amigos en plural se sobreentiende que también hablas de tus amigas.
Dicho esto, reconozco que durante mucho tiempo yo escribía así, me parecía reivindicativo, que te posicionaba, vamos. A la larga comprobé que era harto incómodo y dificultaba la lectura y su comprensión, así que abandoné el hábito (no sé si todavía tengo alguna recaida, pero intento evitarlo).
Otra historia completamente distinta es el uso innecesariamente sexista del lenguaje (cuando no intencionadamente). Por otro lado me parece muy interesante el proyecto que tenía una amiga de Asturias: redactar documentos oficiales con lenguaje no sexista, pero evitando pegarle una patada al castellano (por ejemplo, en vez de decir hombres y mujeres, decir personas). También creo positivo el acostumbrarnos a no dar por sentadas ciertas realidades en nuestro lenguaje público (por ejemplo, no escribir ven con tu chica, sino ven con tu pareja). Me parece que se puede ser elegante, no herir sensibilidades ni menospreciar minorías sin tener que renunicar a escribir de forma clara y correcta.



