think it yourself
el blog de jorge cuervo · notodovaleArchivos para La noche
Milagro nocturno

El sábado me fui a casa de mis suegros y me dieron una cerveza. Después me fui a cenar a casa de unos amigos en San Vicente y me tomé media Quilmes y dos vasos de licor de manzana. Bien. El caso es que como sabéis estoy viviendo en la Playa de San Juan, y como a la ida no conducí yo, pues ni caí, pero a la vuelta, mi compi Bárbara me dice que coja yo el coche. Bueno, pienso, me encuentro bien (como diría Aznar) y en el trayecto San Vicente-San Juan Playa a las 2 de la madrugada de un día de marzo no hay ni cristo, así que no le doy más importancia.
Como sospecharéis, a los cinco minutos me encuentro un control de la guardia civil. Dios, cagada. Yo que nunca cojo bebido el coche, que la última vez que cojí el coche con un plis play, fue precisemente uno sólo y me lo había tomado a las 10 y el coche no lo pillé hasta las 4 de la madrugada… en fin. Que soy un desgraciado.
El agente me da el alto y me pregunta si he bebido. Le digo que una cerveza (así, en plan antisistema, ocultando información a las fuerzas de seguridad, jeje); no me debió ver muy convencido y me hace el control… repítalo que no ha salido bien… es que yo siempre tardo cinco minutos en apagar las velas de mi tarta de cumpleaños, agente, que soy fumador… que no sé ni hinflar globitos… (eso pasaba por mi cabeza, claro). Vale, dice, no pasa nada: 0,0. Debía ser una cerveza sin alcohol me suelta… y yo, claro… pues sí, lo que su excelencia diga.
Arranco como alma que lleva el diablo, avanzo dos rotondas y… control de la guardia civil… no me lo puedo creer. Me paran, me miran. Pase, usted.
Llego a la Playa de San Juan sin que las ruedas vuelvan a tocar el asfalto… dios, no entiendo nada. Me meto en internet, en un calculador de esos de alcoholemia… no me cuadra por ningún lado. Desde luego no me cuadra, por mucho que los licores sean flojitos, para dar 0,0 , ni un miserable mg por litro ni leches.
¿Milagro? ¿justicia divina? ¿tendrá algo que ver que mi padre perteneciera al cuerpo? ¿soy un elfo con una capacidad de asimilación del alcohol sobrenatural? ¿necesita presupuesto la benemérita para renovar esos trastos?
Lo que sí os puedo jurar es que no utilicé el truco que utilizaba un amigo, de echarse un trago del bote de anticongelante del coche… o eso decía…
Que cosas más raras me pasan, redios…
Los camareros de La Maskletá

Otro motivo de discusión entre los amigos que trataré de esclarecer definitivamente. A continuación la lista de toda la gente que desde septiembre de 1998 a febrero de 2001 estuvo detrás de la barra de nuestro añorado pub. Por supuesto que los más importantes no fuimos nosotros, sino la gente que venía a escuchar música o simplemente a pasar un arto con nosotros, pero esta lista sería mucho más larga, y por algún sitio hay que empezar:

Jorge Cuervo. Yo mismo, estuve haciendo de camarero, pinchadiscos y gerente durante toda la historia del asunto. Al principio echaba muchísimas horas pero poco a poco me fui relajando y teniendo una vida más normal (y menos alcohólica).

Ángel Askatu. Nuestro primer camarero. Reclutado entre la clientela del Stargate. Un buen amigo que me sacó de más de un lío. Actualmente se dedica a la investigación criminalística. Ahí es nada.

Sergio Overlife. El teclista de los Overlife fue camarero en los primeros jueves del pub. Actualmente trabaja en su estanco.

Bárbara. Mi compañera sustituyó a Ángel tras la barra y tuvo que aguantarme hasta que se fue a trabajar al pub de mi socio, El Camarote (el contrato era mucho más suculento). Actualmente gerente de Notodovale.

Carlos. Sustituyó a Bárbara y se quedó hasta el final de la historia. Actualmente ingeniero de obras públicas.

Juanjo Claramonte. El roadmanager de los Disidencia realizó sustituciones cuando se me ponían malos los camareros. Actualmente técnico de sonido.

Rafa Perdomo. Lo conocimos como cliente; empezó de apoyo los jueves y se quedó hasta el final, realizando todos los turnos nocturnos de fin de semana. Actualmente trabaja en el Aeropuerto.

Juan Carlos. Llegó desde Castellón, se convirtió en cliente habitual y acabó currando todos los turnos nocturnos de fin de semana. Me sacó de más de un lío también. Él fue en parte el culpable de que acabáramos siendo un bar ska. Actualmente en paradero desconocido.

Raúl Perdomo. Primo de Rafa. Estuvo un corto periodo de tiempo haciendo las tardes de entre semana. Actualmente currando en la Fnac.

Javi Bueno. Un amigo de toda la vida. Se encargó de los turnos de tarde durante un buena época. Actualmente arquitecto técnico.

Esther. La última camarera que se encargó de los turnos de tarde. Posteriormente curró en el Black Dog y en la Sala Stereo. Actualmente currando de trabajadora social.

Joanvi. Se encargó de la seguridad del chiringuito mientras estudiaba en Alicante. Actualmente currando de fotógrafo en Lleida.

Senin. El otro encargado de la seguridad antes de Joanvi. Después se marchó a Bilbao. Años después volvió a Alicante y curra en una distribuidora de libros.
13 en total. No podía ser de otra manera. Nos lo pasamos bomba pese a todos los marrones. Nuestras neuronas no tanto.
Siempre me dice la gente que si no pienso montar otra Maskletá. Bueno, nunca diré de este agua no beberé, pero lamentablemente de lo que estoy seguro es que no podremos repetir esta peazo de plantilla… y por lo tanto, nunca volverá a ser lo mismo…
Los bares en tierra de nadie

Sigo con mi recopilación de sitios que fueron y ya no son en la noche alicantina. Esta semana le toca el turno a dos que estaban entre la Zona y la Ruta de la Madera: El Dulcina y el Cuervo.
El Dulcina estaba (está de hecho, aunque ya no es lo que era, ahora sólo es una cafetería normal) en la Plaza Nueva. Era una cafetería que por la noche se convertía en un pub alternativo y se llenaba de pintillas quinceañeros como mis amiguetes y uno mismo en aquel momento. Servían calimotxo y un montón de chupitos a buen precio. El equipo de música creo que era muy rudimentario (un radiocassete, vamos). Lo llevaba el Mena (hijo del dueño) y como dato curioso, el que ponía en ocasiones música era Rafa, posteriormente, camarero de La Maskletá.
Pero a curioso, curioso, gana el AJAB El Cuervo. Lo de AJAB significaba Asociación Juvenil Azul y Blanco, y venía al caso, porque el sitio ni tenía licencia ni leches, sino que estaba camuflado como asociación juvenil de seguidores del Hércules C.F. (de hecho los primeros días que ibas te hacían un carnet de socio para disimular…)
El sitio estaba en la Calle Cesar Elguezabal, creo. Se componía de una planta baja de tamaño mediano y un sotano enorme, al que se accedía por una micro escalera, lleno de banderas de grupos heavys. Por supuesto, en caso de incendio hubiéramos sido portada. Lo regentaban el Capitán Almendra (un clásico alicantino de la movida heavy) y su hermano. Posteriormente el Capi curró en La Carcoma (en la ruta de la madera). Duró muy poco tiempo (1996-1997 más o menos).
La Zona

Dado que parece que ha gustado el repaso histórico que hize de la Ruta de la Madera, retrocedo más aún al pasado y me atrevo con una zona que prácticamente ha desaparecido: La Zona.
La Zona fue la zona (valga la redundancia) de salir para la gente de 15 a 20 años principalmente durante un montón de años. Sí que es cierto que en algunos pubs concretos sí que te podías encontrar a gente de más edad, pero no era lo general. Estaba ubicada alrededor de la Plaza de Correos (Gabriel Miró creo que se llama). En realidad había todo tipo de pubs, pero predominaba el pijerío, era algo así como el sitio donde iba la gente del instituto antes de ir a la universidad y trasladar su ocio al Barrio. Desapareció prácticamente de golpe alrededor del año 2000; no sé exactamente la razón, pero la apertura de las zonas de ocio del Puerto de Alicante puede que tuviera mucho que ver (ese momento también fue cuando empezó a caer en picado la marcha en la Playa de San Juan).
Como podían haber 50 ó 60 pubs, voy a resumir en los que realmente nos interesan: los macarras , jeje…
Empezamos por orden cronológico, de más legendario a los últimos que abrieron:
1. La Posta. Calle Rafael Terol. Quizá el sitio heavy por antonomasia en Alicante. En realidad era como un bar de abuelos, super pequeño, con una planta de arriba con una diminuta naya (que en los últimos años no era utilizable); durante muchos años lo llevaba nuestro viejo amigo del club de rol Miguel (aunque no coincidimos temporalmente nunca), luego lo llevaba un chico cuyo nombre he olvidado pero que me da mucha rabia, porque era cliente habitual del Camarote años después; y también lo llevó posiblemente el primer redskin de Alicante, Santa (en esta época dejó de ser tan jebi, aunque seguía siéndolo). La música la “pinchaban” con un radiocasette y a correr. Una buena parte de su existencia estuvo con la fachada en obras, por lo que no se veía casi el sitio debido a los andamios. Justo enfrente había un callejón que se llenaba de toda la gente que no cabía en la Posta y se sacaba los litros de calimotxo y cerveza: era el “callejón de la Posta”. Nota curiosa: en su tiempo, decir que ibas a la Posta era como decir que ibas a descender al séptimo infierno (luego, evidentemente, no era para tanto, pero imponía mucho…)
2. La Mentira. Calle Médico Manero Mollá. Quizá el pub heavy más visitado en realidad. Tenía una ubicación cercana al Portal de Elche con una acera bastante amplia, y un poco alejado de otros bares, por lo que también se creaba ghetto, que era lo que intentábamos. Famoso era por su mentira, que era lo que popularmente se conoce por mentireta (café licor con limón granizado). Creo recordar que tenían un sistema de poner música más avanzado que el resto, pero no lo juraría. Junto a la puerta siempre habían unos 20 barriles de cerveza que hacían la función de sillas.
3. Gerardo. Calle Médico Manero Mollá. En realidad era un bar de abuelos, una cafetería, vamos. Pero el hijo adolescente del dueño le gustaba el jebi y se quedaban por la noche abiertos, poniendo jebi en un radiocasette (o sea, que si ponían la cara A del Piece of mind de Iron Maiden, te tragabas toda la cara A y punto…) y sirviendo calimotxo a 200 pesetas el litro. El dueño era todo un espectáculo, un señor muy parecido a Mario Bros que apenas abrió la boca en un montón de años. Era increible como en un sitio tan diminuto podían llegar a caber unas 20 personas.
4. Gasoil. Calle Rafael Terol. El último en abrir. Lo llevaba un chico de Madrid del que nos hicimos enseguida colegas, Miguel, que además nos ayudaba económicamente para mantener el fanzine La Maskletá. Eran más del rollo punk-hardcore, lo cual era una novedad para Alicante. Intentaron hacer conciertos unas cuantas veces, pero se condensaba tanto la humedad que llovía dentro del local.l Era curioso que tenía un Wolswagen Escarabajo partido por la mitad incrustado del techo, pero creo que era decoración heredada del pub que había antes.
Y eso era todo. Evidentemente había otros sitios tipo Guays, 4′70, Queché, Cubalitrón, La Selva, Los Mejillones… pero la mayoría sólo servían para emborracharse por muy, muy poco dinero (era la época de los litros de oferta: 200 pesetas los de calimotxo o cerveza… por 300 pesetas llegué a comprar yo un litro de ginebra con limón… y los chupitos a 100 pesetas).
También hay que recordar que antes estar dentro de los pubs era muy raro, la noche se vivía en la calle (lo cual pienso que era mucho más divertido, porque daba más lugar a que la gente que salía para ver a los amigos y charlar tuviera un lugar donde hacerlo; dentro de los bares no te oyes)… debería recuperarse ese derecho -aunque lo tengan que perder los vecinos, jejeje-
Bueno, ¿me he dejado alguno?
La Ruta de la Madera

Dado que siempre tenemos la misma discusión -cuando nos juntamos unos cuantos amigos- sobre qué bar era tal o cual antes o ahora o quien era el dueño, y dado que tuve la suerte (¿buena o mala?… buena, seguro) de pasar parte de mi adolescencia a diario en estas tres calles llenas de pubs rockeros que en Alicante llamamos Ruta de la Madera… pues he decidido solucionar por siempre las dudas.
Calle Campos Vassallo:
El Camarote. Ahora heavy, antes no tanto. Los dueños originales eran los hermanos Paqui e Hilario, de los cuales creo que sólo queda Hilario, pero hace mucho que no me paso por allí. Fueron mis socios cuando monté el Pub La Maskletá y Bárbara Notodovale fue camarera hace muchos años. El DJ original era Emilio, que luego iría a pinchar al Frontera de la Playa de San Juan, para luego montar su propio bar (El Travesía, que luego comentaremos). Entre los camareros que tuvieron en su momento destaco a Marco Antonio, porque luego montó junto a un socio el Nebraska. Por supuesto, todas las paredes forradas de madera (los que no lo sepan pronto entenderán la denominación Ruta de la Madera)
Ruta 13. Ahora heavy, anteriormente fue el Lilliput, que tuvo algún problemilla con la justicia parece ser, y que pinchaba una música más pop que no pegaba mucho en el ambiente de la Ruta, pero ahí estuvo mucho años. Antes fue el Daytona, un bar de rock americano, harleys, y esas cosas. Forrado de madera.
Axteryx. No era un pub, era una hamburguesería gigante, pero era parte importantísima de la zona durante unos años. Ahora es un restaurante latino. Destaca porque aquí el menda fue camarero durante un año (mi primer trabajo), en el cual recopilé, junto a mi compi Salva, una serie increible de anécdotas psicodélicas que solemos contar cuando nos juntamos en plan el Club de la Comedia (tenemos muy currado el espectáculo tipo Faemino y Cansado, no se pierdan próximas sesiones). La idea original era montar un pub adyacente, que nunca se materializó, y cuyo sitio ocupa ahora una tetería.
Tequila. Ahora no existe (hay un cybercafé), pero lo llevaba Santa del grupo Corazones eléctricos, lo cual garantizaba un rollo de rock psicodélico-punk americano de los 80 bastante curioso. Antes del Tequila fue otro pub, pero no lo viví (lo siento, sólo tengo 31 tacos). Forrado de madera (como nota curiosa: cuando echaron los dueños a Santa se llevó hasta las maderas de las paredes).
La Maskletá. Fue nuestro bar, mi primer negocio (con 19 años, ahí queda). Era una extraña combinación entre bar punki-ska por las noches y friki por las tardes. En nuestro último año dimos un giro radical hacia el ska más puro y cambiamos el nombre por el de Klub Ska. Antes que nosotros estuvieron unos tipos muy raros que lo llamaron El Diferente. Antes fue el Iguana (que lo llevaban unos socios del actual propietario de los locales de ensayo La Nave Iguana; una de ellas nuestra colega Celia). Originalmente se llamaba El Sur, lo llevaba Rober, y era un auténtico pub rocker, con los tupes y las faldas tipo Grease… de ahí que la puerta imitara a una Juke Box con luces móviles incluidas. Forrado de madera. Ahora mismo el local es una vivienda, después que siguiera llamándose Maskletá pero con otros dueños y luego otro pub que no recuerdo que duró más bien poco.
Stargate. Empezó siendo un pub normal, con lo cual no sacaban ni un duro en esa zona. Durante un poco de tiempo pinchó un chico que ponía heavy, pero pornto llegué yo y le usurpé el puesto con mi música tipo Reincidentes (que era la primera vez que se pinchaba exclusivamente en un pub y parece que la idea funcionó). Los dueños eran Antonio y Cristina. Después mío, trabajó poniendo música Juanjo, el que luego sería roadmanger de los Disidencia.
Huesos. En realidad sólo fue el Huesos (porque lo gestionaba nuetsro colega El Huesos) muy poco tiempo hasta que chapó. En esa época era heavy metal. Ahora es una especie de sitio de citas que ha cerrado. Anteriormente fue el Gaztetxe, el primer pub radical de la zona. Lo llevaban Marcos y Maren y eran todo un espectáculo. Antes que ellos fue un pub de rock y heavy, llamado Ochún.
La Carcoma. Rock y heavy. A lo tonto lleva un montón de años, pero antes era propiedad de un argentino y era más en plan harley, y se llamaba River Plate.
Malas Artes. Ponían de todo tipo de rock, y lo más destacabale era que lo gestionaba nuestro amigo Omar (también diseñador) y era donde los camareros de La Maskletá íbamos a emborracharnos (más) cuando cerrábamos el pub. Actualmente chapado.
Calle Manuel Antón.
Confetti. Lo que ahora es un deshoras modernillo, antes fue uno de los primeros after: Antídoto (al que íbamos cuando cerraba el Malas Artes). El dueño era Figue (socio del mítico Cure original del barrio, y que ahora es dueño del Baobar en el barrio). Lo gestionaba Dani, un buen amigo que emigró a tierras nórdicas.
Calle García Morato.
Jendrix. Uno de los primeros bares de la Ruta. En su día lo llevaba el Joyas y ponían todo tipo de rock. Ahora la música no ha cambiado mucho pero lo lleva El Juli (dueño de El Jaleo, La Jarana y el Joplin).
El Jaleo. Nuevo pub de mestizaje. Antes fue el Travesía, con rock y heavy clásico, y llevado por Emilio. En esa época yo curré en alguna ocasión cuando Emilio se iba a hacer de guía por la India. Antes fue el Nebraska, montado por nuestros amigos Marco Antonio (ex-Camarote) e Iván. En esa época fue Bárbara Notodovale la que curró de camarera. Antes de todo eso fue un pub muy raro llamado Nattan.
Por esa calle estuvó durante unos años el Pub Metro (que creo que algo tenía que ver con la macrodiscoteca). Creo que sólo lo pisé una vez…
La Tetería del Zoco. Lleva un montón de años y ahí sigue sin cambios.
El Brujos. Lo mismo, aguantando año tras año con el mismo propietario. Rock variado.
Black Dog. Originalmente propiedad del dueño del Stereo, también dueño de varios Black Dog (otro en el barrio, y otro en la Playa de San Juan). Ahora lo lleva nuestro colega argentino Juan. Rock variado. Forrado en madera.
Cure. Ahora lo lleva Tito, uno de los dos dueños originales del Cure del barrio. Rock y punk a partes iguales. Originalmente fue el Saloon, que era de Cristina, y Jeru hacia de gerente: rock clásico y tal. Cuando cambió de manos, Jeru siguió de encargado, pero el dueño pasó a ser Espí (sí, el de los helados), el estilo cambió a Jazz y se llamaba Cuatro Gatos.
Capitán Segarra.
Clan Cabaret. Probablemente el primer after de la zona. Lo lleva Mamen de siempre. Realiza muchas actuaciones de Café teatro, Dj’s, etc…
Tributo. Ahora lo lleva Yolanda, que originalmente lo montó en el barrio. Es super heavy metal. Antes fue durante muchísimos años la Cueva del Irlandés (el primero de ese tipo en Alicante, ya sabéis Guinnes y tal…). Madera a saco.
Calle Pintor Velázquez.
Stereo. Mitad after mitad sala de conciertos. Antes la gestión de conciertos la llavaba el Juli (ver Jaleo y Jendrix). Originalmente se llamaba Apache y era el sitio ideal para empezar cualquier noche por sus Heineken a 2×1. Originalmente era rockero y estaba forrado de madera.
Stone. Desaparecido. Rock clásico. Madera y piedra a tuti.
Calle Juan de Herrera.
Bulevar. Música variada. No iba mucho, sino era para tomarme una Blackedder (la cerveza de la serpiente). Madera por supuesto.
The Clover. No he ido más que una vez.
Y con esto espero haber despejado las dudas y no habreme olvidado ninguno (que seguro, pero ya me lo recordáis vosotros)…



