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el blog de jorge cuervo · notodovale

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Los bares en tierra de nadie

plaza

Sigo con mi recopilación de sitios que fueron y ya no son en la noche alicantina. Esta semana le toca el turno a dos que estaban entre la Zona y la Ruta de la Madera: El Dulcina y el Cuervo.

El Dulcina estaba (está de hecho, aunque ya no es lo que era, ahora sólo es una cafetería normal) en la Plaza Nueva. Era una cafetería que por la noche se convertía en un pub alternativo y se llenaba de pintillas quinceañeros como mis amiguetes y uno mismo en aquel momento. Servían calimotxo y un montón de chupitos a buen precio. El equipo de música creo que era muy rudimentario (un radiocassete, vamos). Lo llevaba el Mena (hijo del dueño) y como dato curioso, el que ponía en ocasiones música era Rafa, posteriormente, camarero de La Maskletá.

Pero a curioso, curioso, gana el AJAB El Cuervo. Lo de AJAB significaba Asociación Juvenil Azul y Blanco, y venía al caso, porque el sitio ni tenía licencia ni leches, sino que estaba camuflado como asociación juvenil de seguidores del Hércules C.F. (de hecho los primeros días que ibas te hacían un carnet de socio para disimular…)

El sitio estaba en la Calle Cesar Elguezabal, creo. Se componía de una planta baja de tamaño mediano y un sotano enorme, al que se accedía por una micro escalera, lleno de banderas de grupos heavys. Por supuesto, en caso de incendio hubiéramos sido portada. Lo regentaban el Capitán Almendra (un clásico alicantino de la movida heavy) y su hermano. Posteriormente el Capi curró en La Carcoma (en la ruta de la madera). Duró muy poco tiempo (1996-1997 más o menos).

La Zona

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Dado que parece que ha gustado el repaso histórico que hize de la Ruta de la Madera, retrocedo más aún al pasado y me atrevo con una zona que prácticamente ha desaparecido: La Zona.

La Zona fue la zona (valga la redundancia) de salir para la gente de 15 a 20 años principalmente durante un montón de años. Sí que es cierto que en algunos pubs concretos sí que te podías encontrar a gente de más edad, pero no era lo general. Estaba ubicada alrededor de la Plaza de Correos (Gabriel Miró creo que se llama). En realidad había todo tipo de pubs, pero predominaba el pijerío, era algo así como el sitio donde iba la gente del instituto antes de ir a la universidad y trasladar su ocio al Barrio. Desapareció prácticamente de golpe alrededor del año 2000; no sé exactamente la razón, pero la apertura de las zonas de ocio del Puerto de Alicante puede que tuviera mucho que ver (ese momento también fue cuando empezó a caer en picado la marcha en la Playa de San Juan).

Como podían haber 50 ó 60 pubs, voy a resumir en los que realmente nos interesan: los macarras , jeje…

Empezamos por orden cronológico, de más legendario a los últimos que abrieron:

1. La Posta. Calle Rafael Terol. Quizá el sitio heavy por antonomasia en Alicante. En realidad era como un bar de abuelos, super pequeño, con una planta de arriba con una diminuta naya (que en los últimos años no era utilizable); durante muchos años lo llevaba nuestro viejo amigo del club de rol Miguel (aunque no coincidimos temporalmente nunca), luego lo llevaba un chico cuyo nombre he olvidado pero que me da mucha rabia, porque era cliente habitual del Camarote años después; y también lo llevó posiblemente el primer redskin de Alicante, Santa (en esta época dejó de ser tan jebi, aunque seguía siéndolo). La música la “pinchaban” con un radiocasette y a correr. Una buena parte de su existencia estuvo con la fachada en obras, por lo que no se veía casi el sitio debido a los andamios. Justo enfrente había un callejón que se llenaba de toda la gente que no cabía en la Posta y se sacaba los litros de calimotxo y cerveza: era el “callejón de la Posta”. Nota curiosa: en su tiempo, decir que ibas a la Posta era como decir que ibas a descender al séptimo infierno (luego, evidentemente, no era para tanto, pero imponía mucho…)

2. La Mentira. Calle Médico Manero Mollá. Quizá el pub heavy más visitado en realidad. Tenía una ubicación cercana al Portal de Elche con una acera bastante amplia, y un poco alejado de otros bares, por lo que también se creaba ghetto, que era lo que intentábamos. Famoso era por su mentira, que era lo que popularmente se conoce por mentireta (café licor con limón granizado). Creo recordar que tenían un sistema de poner música más avanzado que el resto, pero no lo juraría. Junto a la puerta siempre habían unos 20 barriles de cerveza que hacían la función de sillas.

3. Gerardo.  Calle Médico Manero Mollá. En realidad era un bar de abuelos, una cafetería, vamos. Pero el hijo adolescente del dueño le gustaba el jebi y se quedaban por la noche abiertos, poniendo jebi en un radiocasette (o sea, que si ponían la cara A del Piece of mind de Iron Maiden, te tragabas toda la cara A y punto…) y sirviendo calimotxo a 200 pesetas el litro. El dueño era todo un espectáculo, un señor muy parecido a Mario Bros que apenas abrió la boca en un montón de años. Era increible como en un sitio tan diminuto podían llegar a caber unas 20 personas.

4. Gasoil. Calle Rafael Terol. El último en abrir. Lo llevaba un chico de Madrid del que nos hicimos enseguida colegas, Miguel, que además nos ayudaba económicamente para mantener el fanzine La Maskletá. Eran más del rollo punk-hardcore, lo cual era una novedad para Alicante. Intentaron hacer conciertos unas cuantas veces, pero se condensaba tanto la humedad que llovía dentro del local.l Era curioso que tenía un Wolswagen Escarabajo partido por la mitad incrustado del techo, pero creo que era decoración heredada del pub que había antes.

Y eso era todo. Evidentemente había otros sitios tipo Guays, 4′70, Queché, Cubalitrón, La Selva, Los Mejillones… pero la mayoría sólo servían para emborracharse por muy, muy poco dinero (era la época de los litros de oferta: 200 pesetas los de calimotxo o cerveza… por 300 pesetas llegué a comprar yo un litro de ginebra con limón… y los chupitos a 100 pesetas).

También hay que recordar que antes estar dentro de los pubs era muy raro, la noche se vivía en la calle (lo cual pienso que era mucho más divertido, porque daba más lugar a que la gente que salía para ver a los amigos y charlar tuviera un lugar donde hacerlo; dentro de los bares no te oyes)… debería recuperarse ese derecho -aunque lo tengan que perder los vecinos, jejeje-

 

Bueno, ¿me he dejado alguno?

La Ruta de la Madera

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Dado que siempre tenemos la misma discusión -cuando nos juntamos unos cuantos amigos- sobre qué bar era tal o cual antes o ahora o quien era el dueño, y dado que tuve la suerte (¿buena o mala?… buena, seguro) de pasar parte de mi adolescencia a diario en estas tres calles llenas de pubs rockeros que en Alicante llamamos Ruta de la Madera… pues he decidido solucionar por siempre las dudas.

Calle Campos Vassallo:

El Camarote. Ahora heavy, antes no tanto. Los dueños originales eran los hermanos Paqui e Hilario, de los cuales creo que sólo queda Hilario, pero hace mucho que no me paso por allí. Fueron mis socios cuando monté el Pub La Maskletá y Bárbara Notodovale fue camarera hace muchos años. El DJ original era Emilio, que luego iría a pinchar al Frontera de la Playa de San Juan, para luego montar su propio bar (El Travesía, que luego comentaremos). Entre los camareros que tuvieron en su momento destaco a Marco Antonio, porque luego montó junto a un socio el Nebraska. Por supuesto, todas las paredes forradas de madera (los que no lo sepan pronto entenderán la denominación Ruta de la Madera)

Ruta 13. Ahora heavy, anteriormente fue el Lilliput, que tuvo algún problemilla con la justicia parece ser, y que pinchaba una música más pop que no pegaba mucho en el ambiente de la Ruta, pero ahí estuvo mucho años. Antes fue el Daytona, un bar de rock americano, harleys, y esas cosas. Forrado de madera.

Axteryx. No era un pub, era una hamburguesería gigante, pero era parte importantísima de la zona durante unos años. Ahora es un restaurante latino. Destaca porque aquí el menda fue camarero durante un año (mi primer trabajo), en el cual recopilé, junto a mi compi Salva, una serie increible de anécdotas psicodélicas que solemos contar cuando nos juntamos en plan el Club de la Comedia (tenemos muy currado el espectáculo tipo Faemino y Cansado, no se pierdan próximas sesiones). La idea original era montar un pub adyacente, que nunca se materializó, y cuyo sitio ocupa ahora una tetería.

Tequila. Ahora no existe (hay un cybercafé), pero lo llevaba Santa del grupo Corazones eléctricos, lo cual garantizaba un rollo de rock psicodélico-punk americano de los 80 bastante curioso. Antes del Tequila fue otro pub, pero no lo viví (lo siento, sólo tengo 31 tacos). Forrado de madera (como nota curiosa: cuando echaron los dueños a Santa se llevó hasta las maderas de las paredes).

La Maskletá. Fue nuestro bar, mi primer negocio (con 19 años, ahí queda). Era una extraña combinación entre bar punki-ska por las noches y friki por las tardes. En nuestro último año dimos un giro radical hacia el ska más puro y cambiamos el nombre por el de Klub Ska. Antes que nosotros estuvieron unos tipos muy raros que lo llamaron El Diferente. Antes fue el Iguana (que lo llevaban unos socios del actual propietario de los locales de ensayo La Nave Iguana; una de ellas nuestra colega Celia). Originalmente se llamaba El Sur, lo llevaba Rober, y era un auténtico pub rocker, con los tupes y las faldas tipo Grease… de ahí que la puerta imitara a una Juke Box con luces móviles incluidas. Forrado de madera. Ahora mismo el local es una vivienda, después que siguiera llamándose Maskletá pero con otros dueños y luego otro pub que no recuerdo que duró más bien poco.

Stargate. Empezó siendo un pub normal, con lo cual no sacaban ni un duro en esa zona. Durante un poco de tiempo pinchó un chico que ponía heavy, pero pornto llegué yo y le usurpé el puesto con mi música tipo Reincidentes (que era la primera vez que se pinchaba exclusivamente en un pub y parece que la idea funcionó). Los dueños eran Antonio y Cristina. Después mío, trabajó poniendo música Juanjo, el que luego sería roadmanger de los Disidencia.

Huesos. En realidad sólo fue el Huesos (porque lo gestionaba nuetsro colega El Huesos) muy poco tiempo hasta que chapó. En esa época era heavy metal. Ahora es una especie de sitio de citas que ha cerrado. Anteriormente fue el Gaztetxe, el primer pub radical de la zona. Lo llevaban Marcos y Maren y eran todo un espectáculo. Antes que ellos fue un pub de rock y heavy, llamado Ochún.

La Carcoma. Rock y heavy. A lo tonto lleva un montón de años, pero antes era propiedad de un argentino y era más en plan harley, y se llamaba River Plate.

Malas Artes. Ponían de todo tipo de rock, y lo más destacabale era que lo gestionaba nuestro amigo Omar (también diseñador) y era donde los camareros de La Maskletá íbamos a emborracharnos (más) cuando cerrábamos el pub. Actualmente chapado.

Calle Manuel Antón.

Confetti. Lo que ahora es un deshoras modernillo, antes fue uno de los primeros after: Antídoto (al que íbamos cuando cerraba el Malas Artes). El dueño era Figue (socio del mítico Cure original del barrio, y que ahora es dueño del Baobar en el barrio). Lo gestionaba Dani, un buen amigo que emigró a tierras nórdicas.

Calle García Morato.

Jendrix. Uno de los primeros bares de la Ruta. En su día lo llevaba el Joyas y ponían todo tipo de rock. Ahora la música no ha cambiado mucho pero lo lleva El Juli (dueño de El Jaleo, La Jarana y el Joplin).

El Jaleo. Nuevo pub de mestizaje. Antes fue el Travesía, con rock y heavy clásico, y llevado por Emilio. En esa época yo curré en alguna ocasión cuando Emilio se iba a hacer de guía por la India. Antes fue el Nebraska, montado por nuestros amigos Marco Antonio (ex-Camarote) e Iván. En esa época fue Bárbara Notodovale la que curró de camarera. Antes de todo eso fue un pub muy raro llamado Nattan.

Por esa calle estuvó durante unos años el Pub Metro (que creo que algo tenía que ver con la macrodiscoteca). Creo que sólo lo pisé una vez…

La Tetería del Zoco. Lleva un montón de años y ahí sigue sin cambios.

El Brujos. Lo mismo, aguantando año tras año con el mismo propietario. Rock variado.

Black Dog. Originalmente propiedad del dueño del Stereo, también dueño de varios Black Dog (otro en el barrio, y otro en la Playa de San Juan). Ahora lo lleva nuestro colega argentino Juan. Rock variado. Forrado en madera.

Cure. Ahora lo lleva Tito, uno de los dos dueños originales del Cure del barrio. Rock y punk a partes iguales. Originalmente fue el Saloon, que era de Cristina, y Jeru hacia de gerente: rock clásico y tal. Cuando cambió de manos, Jeru siguió de encargado, pero el dueño pasó a ser Espí (sí, el de los helados), el estilo cambió a Jazz y se llamaba Cuatro Gatos.

Capitán Segarra.

Clan Cabaret. Probablemente el primer after de la zona. Lo lleva Mamen de siempre. Realiza muchas actuaciones de Café teatro, Dj’s, etc…

Tributo. Ahora lo lleva Yolanda, que originalmente lo montó en el barrio. Es super heavy metal. Antes fue durante muchísimos años la Cueva del Irlandés (el primero de ese tipo en Alicante, ya sabéis Guinnes y tal…). Madera a saco.

Calle Pintor Velázquez.

Stereo. Mitad after mitad sala de conciertos. Antes la gestión de conciertos la llavaba el Juli (ver Jaleo y Jendrix). Originalmente se llamaba Apache y era el sitio ideal para empezar cualquier noche por sus Heineken a 2×1. Originalmente era rockero y estaba forrado de madera.

Stone. Desaparecido. Rock clásico. Madera y piedra a tuti.

Calle Juan de Herrera.

Bulevar. Música variada. No iba mucho, sino era para tomarme una Blackedder (la cerveza de la serpiente). Madera por supuesto.

The Clover. No he ido más que una vez.

 

Y con esto espero haber despejado las dudas y no habreme olvidado ninguno (que seguro, pero ya me lo recordáis vosotros)…

Pub El General

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Está en pleno Barrio de Alicante (el casco antiguo, vamos), muy cerca de la Plaza de San Cristobal. Durante años, siempre que saliamos de cenar primero le hacíamos la visita obligada a Sergio. Últimamente, como cada fin de semana salimos con un grupo de amigos, hay que turnarse con otros garitos, pero he de reconocer que sigue siendo de mis favoritos.

La gente suele apelotonarse en sus reducidos metros cuadrados a tomarse botellas de margarita que preparan artesanalmente, yo nunca la he probado pero me encanta la conversación con Sergio, un auténtico barman como yo los entiendo: sin duda, el mejor sitio para apalancarse es la barra. Y es que este no es un local de marcha, de hecho la música -buenísima, por cierto- apenas se oye, y un cartel anuncia a despistados que Peticiones musicales, no, gracias.

En resumen, que es uno de esos sitios que conservan el sabor auténtico del barrio, de pequeños pubs con luz acogedora, largas conversaciones, y clientes habituales que sólo tienen que pedir “lo de siempre”.

Encantado de estar en la Playa de San Juan

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Siempre lo he sabido, para mi la Playa de San Juan es algo especial; cuando le digo a los amigos que a mi me gustaría vivir en la playa siempre me miran con cara rara: ¿en la playa? pero si allí no hay nada… ya. Por eso. Y porque sí que hay muchas cosas para mi. Hay recuerdos. Muchos. Quizá los mejores de mi ¿juventud? ¿adolescencia? llamarlo como querías.

Recuerdos del apartamento, de todos los amigos que conocí allí, un apartamento que por casualidades de la vida estaba lleno de gente de mi edad que compartían mis gustos: o eran jugadores de rol, o les gustaba el rollo político-radical, o ambas cosas. Guillermo y Javi Bueno y sus canciones guitarra en mano “esta es la historia de un sabio…”. Alfredo y Titín (KBKS). Nacho. María y Mavi. Allí hacíamos unas fiestas a mitad de agosto y nos encargamos durante unos años de la barra. Un montón de chavales de 16 ó 18 años a cargo de una barra llena de bebida, un equipo de música, y un montón de sardinas que preparar para los abueletes de la urbanización. La combinación explosiva deparó noches inolvidables. Algunas os las puedo contar, pero no aquí, mejor delante de una botella de ribeiro.

Recuerdos de 2 meses de borrachera continua, todos los días, por deporte. En aquellos bares que ya no existen: el Black Dog, el Apache (sí, sí, ambos tenían una sucursal veraniega), o los que sólo eran patrimonio playero: el Panchito ( y aquel concierto de los Crayfish a media tarde), que luego sería El Ghetto llevado por los mismos que antes tenían otro pub frente al Panchito que nunca recordaré su nombre pero nunca olvidaré sus calimotxos de litro. El Frontera, donde contra toda lógica estuve poniendo música un verano con sólo 18 ó 19 años… y la Santa Sed, gestionado por Johnny (en aquellos tiempos del grupo Senda, y ahora cantante de Overlife). La Duda, allí tan apartado pero que siempre tenía nuestra visita. El Kolokón, llevado por nuestros colegas que en invierno gestionaban el Gasoil de Alicante. Y sin olvidar el Mozart, donde estaba mi amigo de la infancia Manu de camarero vocacional, y que era nuestra cita obligada para vernos de año en año.

Recuerdos de Ana y Caparra, que vivían en unos apartamentos en dirección a Campello; de los macrobotellones en la urbanización con sillas, mesas, bocatas y de todo en pleno cesped; y sin olvidar el macrobotellón playero que nos montamos en la arenita de San Juan con 30 ¿40? muchos litros de mojito…

Recuerdos de Santi de Vigo, que junto a Manu, me enseñaron eso del rol, y las interminables partidas de Stormbringer en el Leo; y las mañanas en la academia con Sira, haciendo de todo menos estudiar; y el Maralic, que grande el Maralic; y las búsquedas a pleno sol de un kiosko que vendieran comics, y ese ejemplar de Surco de la Patrulla X, ¡Corre por tu vida, Kitty Pride!, que releí hasta saberme de memoria.

Recuerdos de las tardes, noches, días, perdidos en la urbanización Adra, de mis colegas Lastra, Vicen, Pedro y Luis, haciendo los salvajes hasta límites que ni con una botella de ribeiro me sonsacareis.

¿Loco? No, creo que ha quedado claro que no estoy loco. Me encanta la playa porque está desierta, no vive ni cristo aquí. Así que nadie te molesta cuando saco al perro a pasear a la playa. No hay colas ni problemas de aparcamiento. Todo está tranquilo y silencioso. Para que pueda regocijarme en mis mejores recuerdos. Para que pueda ser feliz como lo fui. Aunque sólo sea durante dos meses al año.

Ateneo, como siempre.

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Decir que Ateneo, y su gente: Jesús, Consuelo, Manolo y demás, significan mucho para mi es quedarse cortos. Ateneo ha estado ahí siempre, desde que era un mañaco que me pegaba pateos de impresión para comprarme unos cuantos comics en su tienda original en El Pla.

Ateneo hace años que dejó de ser una librería reducto de frikis de los comics y el rol, oscura y con olor a papel viejo, escenario de interminables conversaciones entre cabecillas del movimiento friki. Ahora es un monstruo, una de las mejores tiendas de comics y rol del estado. Supongo que todo debe evolucionar. En todo caso, sigue siendo un ejemplo de como gestionar tu hobby para que se convierta en tu trabajo y que todo el mundo te reconozca que sí, que igual de vender comics se puede vivir.

Siempre ha sido mi faro y mi sueño. Si alguna vez me toca la lotería, y Jesús decide jubilarse, ya sabéis donde encontrarme: habré cambiado las camisetas por los tebeos.

Cherokee, desde 1989

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Inauguro esta categoría con uno de los pubs más emblemáticos de Alicante. Su antiguedad no deja lugar a dudas, casi 20 años en la brecha son muchos años.

En su momento lo inauguró Christian (que ahora tienen una tienda de cine enfrente de la nuestra), y trabajaba César, uno de nuestros amigos de la época rolera. Porque este sitio tiene una larga solera rolera, todo sea dicho, entre otras cosas porque Christian era uno de los miembros fundadores del primer club de rol de Alicante, el Thor. En la actualidad el propietario e imagen pública del pub es David, hermano de César, con lo que todo queda en casa.

Es un sitio ideal para tomar cervezas o sidras de barril (7 grifos, y los tienen desde antes de que se iniciara la moda de los irlandeses), encontrarse con cabecillas de la movida cultural alicantina y hablar de frikadas varias… para muetsra un botón, fijaros la camiseta que llevaba David cuando nos hicimos la foto…