txalapar

El otro día leí una editorial de Josemari Esparza para la revista de su editorial, Txalaparta. Y la verdad es que muchas de las reflexiones que hacía sobre los 20 años de trabajo editorial, las suscribo para el proyecto Notodovale, salvando las distancias y la diferencia de años en la brecha, por supuesto. Quizá sea más una cuestión de sensaciones, de forma de entender este tipo de proyectos. A continuación, me he permitido poneros unos extractos que destaco del texto:

“Todas las editoriales tienen un espacio propio para el que trabajan. Aquellas cuya finalidad exclusiva es el beneficio económico lo llaman “nicho de mercado”, lo que a mí siempre me sonó a funeraria. Las que, amén de sobrevivir, editan para divulgar conocimientos o nobles ideas, también buscan lectores a los que dirigirse e intentan familizarizarse con ellos; es lo que los jefes de ventas actuales llaman “marketing tribal” y que a mí siempre me sonó a mercado de cerbatanas. Durante estos 20 años de historia, Txalaparta ha tenido que pelear por su propio espacio, (sin duda con más espíritu de tribu que de nicho), en un combate no tanto con las leyes del mercado cuanto con otras leyes, la mayoría no escritas, que nos negaban el derecho a la existencia.

Somos, por decirlo de algún modo, una editorial-muga y la vida en cualquier línea fronteriza es azarosa y aventurera. Por ejemplo, somos una editorial que edita en euskera y castellano desde una zona de Navarra declarada no vascófona por la ley vigente. Por eso nos llueven anatemas de todos los sitios: para el gobierno navarro y epsañol somos políticamente incorrectos y como tal nos tratan; para el gobierno vasco, una empresa ajena a la CAV y, para colmo, no falta los que nunca visitaron Caparroso y no nos perdonan que, en la muga de las Bardenas, editemos en castellano.

(…) También muga política, por la que seguimos pagando continuos peajes: determinadas colecciones sobre la cuestión vasca están vedadas en la red de bibliotecas, (…)

En cuanto a la ideología, más que en la muga estamos en las antípodas del sistema neoliberal. Literatura o ensayo, sólo nos interesan los libros o autores que se opongan al monstruo. Otro mundo es posible y otras editoriales también. En la muga judicial, uno ya no sabe qué editar sin antes consultar con el abogado. (…)

Nacimos en Euskal Herria, en la frontera de muchas utopías. No podemos dar marcha atrás porque, en definitiva, a alguien le tiene que tocar estar en el extremo, junto a la muga. Ello al menos tiene  la ventaja de que se ve mejor lo que hay al otro lado. Y los próximos 20 años esperamos seguir contándoselo a nuestros lectores.”

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