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¿Crisis? ¿no habéis notado la crisis? Es lo que no dejan de preguntarme. Pues no. Bueno, siendo sinceros, los bancos están más capullos, más acobardados que hace un año. Pero vamos, que aquí estamos, que tampoco llega la sangre al río.

¿Y cómo es que no notas la crisis? Pues porque tampoco me beneficié de la bonanza. Porque cuando hace 4 años decidí dejar mi trabajo de publicista en una buena agencia, de esas con futuro, de esas que trabajábamos para las grandes constructoras e inmobiliarias, para los Terra Mítica y los Lladró, y me tiré al mundillo de diseñar camisetas con mensaje, le dije adios a la bonanza, al dinero fácil, al futuro dorado del ladrillo y el parque temático… pero también le cerré la puerta de un portazo a la crisis del sistema. Yo no trabajo para constructoras, para inmobiliarias ni para ferias taurinas… a mi me resbala por tanto que se hundan, que ya no tengan dinero ni para limusinas, ni para publicidad, ni tan siquiera para huir al caribe.

Porque yo elegí hace muchos años dedicarme al otro sistema, al alternativo; y me decían: de eso no se puede vivir: bueno, decía yo, aquí estoy, y cada día que pasa, cada año que soy más viejo, no os puedo decir que no tendréis razón, pero el hecho es que aquí estoy, ganándome la razón a pulso.

Y cuando montamos nuestra agencia de creatividad con conciencia, con ética que le llamábamos, me decían: ¿pero creéis que a alguien le va a interesar que las camisetas que vendéis estén hechas con condiciones laborales dignas si eso significan que son más caras? ¿pero creéis que vais a poder decir no a las empresas constructoras, y a las ferias taurinas, y al PP, y sobrevivir en el mundo de la publicidad? Pues mira, pues no os voy a decir que no, pero aquí estamos. Resulta que a muchos partidos políticos, y sindicatos, y asociaciones, y concejalías, e incluso a Amnistía Internacional, sí les importaba.

Porque resulta que los límites nos los ponemos nosotros, y no sólo los músicos de punk pueden vivir fuera del sistema, o en un punto suficientemente  alejado de éste para que no te caigan los cascotes cuando se derrumba… resulta que los diseñadores también tenemos opciones, y los arquitectos, y los médicos, y los contables… sólo hay que tener ganas (y pasar de lo que opinen aquellos que dudan de tus ideas, sólo porque es más sencillo derrumbar tus iniciativas que cambiar su vida).

¿Crisis? Yo nunca me beneficié de la bonanza del ladrillo. A mi no me afecta su crisis.

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