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Todos los que me conocéis sabéis que no soy un gran defensor de las drogas ilegales, aunque soy adicto al tabaco y al plis play. Nunca me han llamado la atención las denominadas oficialmente drogas ilegales, quizá porque no he probado más que alguna vez un porro, quien sabe. No me gusta perder el control de la situación y no me gusta consumir sustancias sin un sello que garantize que algún control sanitario han tenido que pasar, aunque sea leve. El caso es que las veces que he consumido costo o maría nunca he tenido un efecto genial, ni malo, en realidad no me han causado gran efecto en general.

Respecto a los beneficios de legalizarlas o no, me debato a diario. Por un lado odio el efecto devastador de las drogas duras. Por otro entiendo el problema generado por la ilegaliación: mafias, mercado negro, economía sumergida y demás. Por otro opino que cualquiera debe mandar de su piel para dentro. Por otro no termino de ver apropiado que un estado que está intentando eliminar o minimizar el consumo de tabaco, legalize otras sustancias similares. Vamos, que no tengo una postura clara.

Partiendo de esta base, vi el otro día el programa de Samantha Villar, 21 días fumando porros. Y me pareció una gilipollez ñoña de dimensiones difícilmente superables. ¿Por qué no un programa más sencillo, como 21 días bebiéndome una botella de vodka cada dos horas, o 21 días fumando tres paquetes de tabaco diarios? Evidentemente que cualquier persona no acostumbrado a una sustancia, y de repente abusa de la misma durante 21 días tendrá una malísima sensación de sus efectos. Pero los consumidores no son idiotas (al menos, no todos, por estadística), si tan malos fueran los efectos, nadie consumiría.

En resumen, os aconsejo que visitéis el blog El hilo rojo, que hace en un post una buena disección del programa:

http://elhijorojo.blogspot.com/2009/03/21-dias-ofendiendo-la-inteligencia.html

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