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El otro día os contaba la historia de mi abuelo materno y de como se libró de un paseillo por los pelos. Hoy, por azares de la vida, mis tíos me han contado otra historia de mi familia.

Al principio de la guerra civil, en Jaén el Alzamiento Nacional fracasó. Unos cuantos guardias civiles se negaron a entregar las armas y se refugiaron en el santuario de Nuestra Señora de la Cabeza en Andújar (Jaén) junto a sus familias y unas cuantas familias más afines. El problema fue que se hicieron fuertes porque pensaban que el asunto no duraría más de unas semanas. Pero las tropas republicanas asediaron y bombardearon el santuario durante 9 meses. Durante este tiempo no faltaron las penurias por la falta de alimento, que sólo aliviaba algún lanzamiento de víveres desde avionetas rebeldes, hasta tal punto que algunos murieron envenenados por las hierbas que comían. Finalmente tuvieron que entregar la plaza.

De los hechos se han escrito varios libros e incluso se realizó una película, El Santuario no se rinde, al estilo de Sin novedad en el Alcazar.

Pues bien, uno de los guardia civiles presentes, Guardia segundo para más datos, herido durante el asedio, fue mi bisabuelo: Manuel Villar Garrido. El asedio también lo vivieron sus hijos, Manuel de 16 años (mi abuelo, que posteriormente sería también Guardia Civil), y María del Carmen (mi tía).

Que vueltas que da la vida, ¿eh?.

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