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Abro el post con esta expresión que tan bien le queda al cómico Xavi Castillo. A él le queda bien, y yo puedo titular así mi post porque no estamos en Irlanda.

Desde el 1 de enero, la blasfemia en Irlanda vuelve a ser multada (hasta 25.000 euros). La definición de blasfemia es casi lo más irrisorio de la ley: “una expresión tremendamente abusiva o insultante en relación a una materia tenida como sagrada por cualquier religión, que cause indignación en un substancioso numero de seguidores de esa religión”.

Analizamos la frase:

1. Lo de tremendamente abusiva o insultante supongo que quedará en manos del juez de turno decidir que es tremendo, que es abusivo, que es insultante… o que es una simple crítica a la citada religión o a su credo (o parte de un espectáculo humorístico crítico con la iglesia, como podría ser los que realizan Xavi Castillo o Leo Bassi)

2. Una materia tenida como sagrada por cualquier religión. Por cualquiera, ojo: que en el mundo hay miles de creencias religiosas. Inlcuso si reducimos a las mayoritarias (más de 500.000 seguidores) son más de 20, que abarcan desde el cristianismo a la cienciología. Esto abre muchísimo el campo de las materias sagradas.

3. Por un substancioso número de seguidores. ¿Qué es substancioso? Que alguien me lo explique, ¿son 200 personas? ¿un millón? ¿o dos ó tres periodistas con buena audiencia?

En resumen me quedo con el artículo de Escolar, que terminaba así y que suscribo 100%:

“Sagrada es la ciencia, sagrada es la razón. Sagrada es la libertad de expresión, el humor, la risa, que está por encima de cualquier profeta. Sagrada es la educación pública, y sus aulas son el templo del conocimiento de todos, un lugar donde no caben los símbolos de la superstición de algunos. Sagrado es el horario lectivo, tan valioso y tan escaso que no hay tiempo para el adoctrinamiento religioso. Sagrada es la infancia; sagrada es la sexualidad de un niño, y si una organización encubre de forma sistemática a los pederastas, que comparta pena con ellos. Sagrado es el dinero público; sagrados son los impuestos, y que la financiación de la fe de algunos no corra del bolsillo de todos. Sagrado es el respeto a la mujer, la igualdad de sexos. Sagrado es el derecho a una sexualidad libre. Sagrada es la familia, todas las familias y no sólo las que bendice Roma.

Sagrado eres tú, querido ser humano, que, aunque la Tierra nunca haya sido el centro del Universo, siempre importarás más que cualquier imaginario dios.” Amén.

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