Etiquetas

, , ,

 

Quizá sea porque soy muy impresionable, quizá porque no viajo todo lo que me gustaría, pero Amsterdam me ha enamorado… Voy a intentar resumiros mis motivos, empezando por las bicicletas.

Amsterdam es una de las ciudades con más tradición ciclista del mundo (700.000 ciclistas sobre 750.000 habitantes). Cada habitante tiene varias bicicletas (un total de cerca de 7 millones de bicicletas), algunas de ellas totalmente hechas polvo, las cuales dejan aparcadas -más bien tiradas- junto a cualquier canal o fachada (de hecho cada año se recojen 25.000 del fondo de los canales…). El motivo de tenerlas hechas polvo es por los robos: más de 80.000 son robadas al año, pero no hay que entenderlo como un acto delictivo, sino como una extraña tradición llamada “recycling”, que consiste en que si vas a recojer tu bici y te la han robado… pues robas otra.

Muy curioso es el hecho de que no funcionan como las españolas: en el manillar sólo tienen un freno para usar en caso de emergencia; lo habitual es frenar con los pedales, girándolos en sentido inverso a la marcha. Sólo es cuestión de práctica, pero al principio cuesta bastante entenderlo.

Si vais a alquilar alguna, intentar encontrar algún lugar de alquiler que las tenga de color negro…. simplemente por no parecer un turista, ya que todas las bicicletas de alquiler son de color chillón y automáticamente te conviertes en un pobre novato…

Evidentemente son muy cómodas de usar porque el país es bastante plano, pero de cualquier forma toda la ciudad está enfocada para facilitar el uso de estos vehículos. Y funciona. En una semana apenas me cruzé con ningún coche… y sólo una vez, sólo una, escuché que uno de ellos pitara… vamos, como en culaquier ciudad española…

Anuncios