Los 20 cómics que me marcaron (V): G.I.JOE

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Reconozco que tenía una calidad muy discutible, pero tengo que incluirlo en la recopilación porque fue el cómic (concretamente este especial primavera de 1988) que me devolvió poco a poco al universo de los cómics americanos de la Marvel, del que tardaría años en desengancharme.

Es un cómic tremendamente militarista, de un equipo de fuerzas especiales compuestas por personajes realmente curiosos, que combaten contra una organización terrorista internacional bastante tecnológica denominada Cobra. En realidad fue un soporte publicitario para vender el relanzamiento de unas figuras de acción que existían desde los 60, pero que en los 80 se renovaron (tal como las conocimos en España): doy fe que cumplió con creces su objetivo.

De G.I.JOE, el paso a a la colección de cómics de Transformers fue muy natural (aunque estos no los comentaré, porque también eran muy malos realmente). En un número de Transformers, aparece un breve cameo con Spiderman, supongo que como guiño a los lectores y para conseguir un trasvase de lectores de una colección a otra: doy fe de que cumplió con su objetivo, como podréis comprobar en los siguientes post de la serie…

Los 20 cómics que me marcaron (IV): Asterix de Goscinny y Uderzo

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Las aventuras de Asterix el galo fueron el siguiente capítulo en mi evolución en el mundo del cómic. Realmente las historias no eran graciosas en si mismas, creo más bien que su genialidad se sustentaba en la imitación sutil de la época actual trasladada al imperio romano, con infinitos guiños culturales, sociológicos e incluso políticos.

Simultaneamente se convertían en unos libros de historia brutalmente pedagógicos que nunca entenderé como no se utilizan más en centros educativos.

Lo más alucinante de todo tras leerlos es pensar que la mayoría fueron realizados en los 60 y 70, y pese a ello han envejecido increíblemente bien.

La realización artística era impecable, especialmente las reproducciones de edificios y panorámicas: te sumergías en sus innumerables detalles durante horas sin cansarte. Años después (muchos años después) decidí comprar la colección completa y considero que fue una gran decisión; a principios de los 80 no tenía muchos ejemplares: siempre se editaron en formatos poco económicos, y este que muestro arriba, El adivino, fue uno de los que más veces releí.

En el artículo de Wikipedia sobre Asterix hay un montón de anécdotas geniales. Si sois fans os lo recomiendo.

Los 20 cómics que me marcaron (III): Super López de Jan

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Después de devorar toneladas de Mortadelo y Filemón, el paso natural era acceder al menos popular SuperLópez. Si habéis leído los dos, veréis que pese a ser de la misma época y editorial, y aunque ambos son parodias, el estilo de humor y dibujo es más diferente de lo que parece a simple vista. De hecho, Jan no lo tuvo fácil para conseguir que le dejaran tomar las riendas de su personaje y dirigirlo hacia guiones más complejos.

SuperLopez te va ganando poco a poco, con tramas tan extrañas como este clásico: El Señor de los Chupetes, basado como imaginaréis en cierta trilogía que años después se haría muy popular. Detrás de SuperLopez hay evocaciones a mitología, cine, literatura, y una importante dosis de observación de la realidad e incluso de crítica social. Muchísimas veces, el hecho de que sea un súper héroe es circunstancial.

En la Wikipedia hay un artículo realmente extenso y documentado donde podréis encontrar muchísima información del personaje realmente curiosa. SuperLopez en Wikipedia.

Los 20 cómics que me marcaron (II): Mortadelo y Filemón de Ibáñez

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Después de mi primera experiencia con el comic book americano, salté al tebeo más patrio, y a principios de los 80 no creo que fuera muy original si digo que pasaba las horas muertas leyendo los enormes tomos de Mortadelo y Filemón.

Siempre me pareció increíble la creatividad de Francisco Ibáñez para, con unos personajes limitados, unas tramas muy similares, y unos gags muy repetitivos, generar tal tonelada de historietas y que consiguiera que nos riéramos a carcajadas. Nunca me he reído tan a gusto, tan natural y sonoramente, que leyendo estos tebeos.

Tengo especial recuerdo de El Caso del bacalao, en el que la mafia distribuía bacalao entre la población a costes irrisorios, para después eliminar el suministro del agua y monopolizar la venta de agua mineral. Un argumento tan absurdo como todos los de Ibáñez; tan, tan absurdo, que cualquier día leeremos en el periódico que algo similar ha ocurrido en alguna zona de España…

Los 20 cómics que me marcaron (I): Patrulla X de Claremont y Byrne

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El primer cómic que tuve entre mis manos, sustraido de la colección de mi primo por mi tía (entiendo que sin su conocimiento ni beneplácito) cuando yo tenía unos 5 años (sobre 1983-84).

La portada la perdí hace siglos, pero sigue siendo la joya de mi colección, editado por Surco, en un formato súper grande y con un papel grueso que rápidamente alcanzó un color amarillento que le da más sensación de incunable.

Siempre recordaré la primera viñeta, a página completa, protagonizada por una jovencita que pronto se convertiría en un icono de Marvel, y que rezaba: Corre por tu vida, Kitty Pride.

Con el tiempo descubrí que es una de las mejores épocas del cómic de la Marvel, con un equipo creativo que relanzó a la Patrulla X con algunas de las mejores tramas de su historia, por lo menos en muchos años, y posiblemente el momento en que Lobezno se convirtió en el icono que desde entonces se ha ido consolidando. Desde este viejo cómic soy fan absoluto del dúo Claremont-Byrne, lo que podréis comprobar en los siguientes post.

El Camarote.

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El Camarote puede que sea un pub como otro cualquiera. Pero tiene una diferencia sustancial, fue el mío. No de mi propiedad, pero sí el que marcó mi adolescencia, y puede ser que gran parte de mi vida… Recuerdo perfectamente el día que entré por primera vez, pocos días después de hogueras. Pasé cerca de 4 años intensos, muy intensos: centenares de tardes y noches, muchas veces ambas y sin interrupción. A los 17 años tenía mucho tiempo libre y muchas ganas de hacer cosas, especialmente fuera de mi casa. El Camarote fue escenario, pero también actor, público y crítico de aquellos años.

-Fue donde pinché música por primera vez, y por lo que acabé trabajando de eso varios años.
-Fue donde estreché la amistad con algunos de mis mejores amigos, incluyendo uno que ahora es mi socio.
-Fue donde gestábamos el fanzine La Maskletá, donde realizamos casi todas las entrevistas a grupos e incluso donde, en ocasiones, acabábamos grapándolo.
-Fue donde escribimos aquel juego de rol que nos contrató una editorial vasca.
-Fue donde descubrí que me gustaban las aceitunas rellenas de anchoa.
-Fue donde encontré a mi primer socio, el dueño de El Camarote, con el que monté mi primera empresa… otro pub, pero esa es otra historia…
-Fue donde organizábamos nuestras primeras fiestas temáticas, celtas y de bandas sonoras entre otras, siempre excusa para disfrazarnos en fechas extrañas.
-Fue donde aprendí a jugar a los dardos, por cierto, bastante bien.
-Fue donde colgaron de la pared una jarra de cerveza con mi nombre en mi 18 cumpleaños (y allí sigue).
-Fue donde organizamos el mejor juego de rol en vivo de la historia, algún día os lo contaré…
-Fue donde me fugaba cuando no quería ir a la universidad, en fin, a diario.
-Fue donde organicé un concierto de Nach contra toda lógica, cuando todavía era Nach Scratch.
-Fue donde me dieron mi primera oportunidad de diseñar carteles para una empresa.
-Fue donde decidí que iba a estudiar diseño gráfico.
-Fue donde recibí una carta de un tal Pito Karcoma, que quería colaborar con el fanzine que hacíamos, y que me metió en el mundo de las distris alternativas durante años.
-Fue donde conocí a los 300 MC RAM, Chispa e Isa, que me inocularían el virus del 77 de por vida.
-Fue donde conocí al presentador de radio con el que acabé haciendo un programa de rock durante un par de años.
-Fue donde adopté a mi primer perro, que 13 años después respira a mi lado mientras escribo esto.
-Fue donde me llevaba a una chica que me gustaba… y que acabó siendo mi pareja, y que lo sigue siendo.
-Fue la leche.
El otro día pasé por la puerta de madrugada. Escuché que pedían la última canción. Era muy tarde y estaba cansado. Decidí pasar de largo. Otro día volvería. En los últimos años pasaba muchas veces de largo. Siempre habrá tiempo para volver y mantener una larga conversación con Hilario, de esas que nos gustaban a nosotros, sin final en el horizonte y sin un hilo conductor demasiado claro. Otro día me tomaría esa cerveza. Es lo que pasa cuando un sitio lleva 18 años prácticamente inmutable, que te relajas.
Hoy lunes, en el trabajo, descubría que esa fue la última noche de Hilario al frente de El Camarote. No pude estar, no lo pude despedir como merecía. Pero puedo decir que, en el último minuto, el destino me hizo pasar por la puerta. Puedo decir que, al menos, me he acordado de escribir este pequeño homenaje a un tiempo pasado que siempre nos parecerá mejor, con olor a madera y mojito. Un tiempo donde Hilario, Paqui y Emilio siguen detrás de esa barra, todos los días, a partir de las cuatro de la tarde.
Gracias.
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Los sitios más raros del mundo donde vivir (III): Adamstown

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Las Islas Pitcairn están más o menos en mitad de la nada, en pleno Océano Pacífico. Es curioso que la única habitada, Pitcairn, no es la más grande (arriba su foto aérea). La mayor, Henderson, carece de recursos naturales y es de difícil acceso, por lo que está deshabitada y sólo la visitan 5 ó 6 personas al año. Aquí la podéis ver:

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La tercera isla, Ducie, es una reserva natural salvaje, en la que es muy difícil desembarcar y muy poco cuidada… además la laguna interior está infestada de tiburones y peces venenosos:

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Pero volviendo a Pitcairn… su capital es la única población habitada, Adamstown, donde podrías compartir existencia con sus únicos 46 vecinos. Como sólo son 5 km2, lo mejor es que te lleves bien con todos ellos. Además de ser uno de los puntos más aislados del planeta, es extremadamente curiosa porque todos sus habitantes son descendientes de los amotinados del Bounty (sí, el de la película clásica).

No hay aeropuerto ni puerto, así que sólo puedes llegar a ella en barco y desembarcar en barca… y está realmente lejos de cualquier continente.

Tienen una conexión a internet, pero en cambio tienen un dominio para ellos solos, el .pn, que junto a la emisión de sellos, es de las pocas fuentes de ingresos de la isla.

Tiene un curioso record: es el primer sitio del mundo donde se legalizó el voto femenino… hoy en día este hito queda eclipsado por las continuas denuncias de abusos sexuales a niños entre la población. Por cierto, todos son adventistas (nada de alcohol, nada de bailar).

Quizá lo mejor de todo es que tienen su propia colonia de vacaciones, la cuarta isla, de la que no había hablado hasta ahora, Oeno, a la que van con sus barcas quince días al año a pasar las vacaciones, y en la que no hay nada, absolutamente nada excepto una bomba de agua dulce. Aquí el atolón Oeno:

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Los sitios más raros del mundo donde vivir (II): Norilsk

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En plena Siberia, la ciudad de más de 100.000 habitantes situada más al norte del mundo, y fundada en 1920. Como veis, estos datos hablan por si mismos.

Es un sitio ideal donde vivir. Si te trasladas, tendrás muchas posibilidades de trabajar en su mina, principal fuente de empleo. Esta misma mina y sus procesos la han convertido en la ciudad más contaminada del mundo: no hay ni un árbol vivo a 48 km a la redonda, pero es que, además, se calcula que representa el 1% de emisiones de CO2… a nivel mundial.

A eso le sumamos 45 días de noche ártica anuales, y unos -50º de temperatura en invierno, con unos vientos de hasta 25 m/s, (por cierto, gracias a la contaminación, la nieve es negra), y os imagináis el ambientazo… de hecho, la esperanza de vida es 48 años, así que no sufráis… no durará mucho el malestar.

 

 

Los sitios más raros del mundo donde vivir (I): Tristán de Cunha

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En realidad no te dejarían ir a vivir, porque está prohibido… de hecho, no hay hoteles en toda la isla. El archipiélago está compuesto por varias islas, con nombres tan descriptivos como Inaccesible, pero sólo está habitada la principal… por 280 personas exactamente, ciudadanos británicos, dependientes de la Isla más cercana, Santa Elena, que sólo está a unos 2.000 kilómetros al Norte. De hecho, los primeros habitantes fueron puestos allí para evitar que los franceses utilizarán la Isla como base para un intento de rescate de Napoleón (que ya sabéis que fue desterrado hasta su muerte en Santa Elena).

Dispone de un centro social, una pista de tenis, una cafetería, una radio local, un tienda y un videoclub. El teléfono está en casa del administrador (una especie de alcalde). Y no, no hay aeropuerto. La ciudad más cercana es Ciudad del Cabo, y está a una semana de distancia en barco. De hecho, la única línea regular es un barco que les proporciona periódicos, medicinas, películas y demás… una vez al año.

Sufren algo de endogamia, pero desconocen enfermedades con el constipado. Por si faltaba algo, la isla es tan bonita vista desde Google porque es un volcán, que de hecho se activó en los 80, momento en que tuvieron que evacuar durante dos años a todos los habitantes a Inglaterra… aunque luego decidieron volver.

Los 20 discos que me marcaron (XX): Grandes éxitos de Loquillo.

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Cuando ya pensaba que había escuchado todo lo que tenía que escuchar, me fui con unos amigos a un concierto ochentero, con grupos como Siniestro Total o Loquillo… con espíritu medio remember medio cachondeo. La verdad es que iba por ver a Siniestro. El resultado fue que los gallegos me decepcionaron (sí, bueno, quizá hicieron lo que se esperaba de ellos, pero no me los imaginaba tan… tan… así…); y en cambio, el señor Loquillo me conquistó. Pero a lo bestia.

Quizá es porque me pilló en un momento de cambio en mi vida, de transición, evolución o como queráis llamarlo. El caso es que sus letras inteligentes, algo melancólicas, políticamente incorrectas, chuletas, macarras, pero con ese toque de caballero, de hombre de palabra, me atraparon.

Desde entonces, mi discografía de Loquillo no deja de crecer (sí, en CD, así somos los veteranos); y este CD de grandes éxitos lleva casi tres años sonando casi en exclusiva en mi coche en cada trayecto. Me ha acompañado en muchos kilómetros y de tanto interpretar al mismo personaje, me ha ido forjando el carácter.

Una sorpresa genial fue redescubrir a Loquillo. Lo que me da esperanza a que dentro de unos años, pueda hacer otra serie no con los 20, si no, con los 40 discos imprescindibles.